Fender recupera las Cuerdas de Guitarra Eléctrica de Níquel Puro y Acero Recubierto de Níquel

viernes 23 de abril, 2010

Los guitarristas están siempre en la eterna búsqueda del sonido perfecto. Muchos de ellos se embarcan en esta aventura, y muchos centran sus esfuerzos en encontrar esa guitarra especial, el amplificador mágico, unas pastillas insuperables, o tal vez un pedal de efecto nuevo. Pero al fin y al cabo son las pequeñas cosas, esas que pasan inadvertidas, las que marcan la diferencia en el sonido y en la interpretación ¡Y uno de los elementos que pasan más inadvertidos son las cuerdas! Las cuerdas son el vínculo entre el músico y su instrumento; los músicos deberían invertir tiempo en experimentar con distintas cuerdas, para encontrar el tono y el tacto más acorde con su estilo. Las diferentes combinaciones de materiales y calibres producen sonoridades distintas.

Fender es una empresa líder en la fabricación de cuerdas, y parte de ese éxito radica en la labor de investigación y desarrollo realizada durante décadas, tanto en materiales y procesos de ingeniería, como en sistemas de producción. Tomando como base la gama clásica, las cuerdas Fender 2010 se presentan con un importante aumento de calidad, como el nuevo envoltorio ecológico reciclable e impreso con tinta con base de soja, o la bolsa anticorrosión que contiene las cuerdas. También se renueva la imagen, que ahora es más atractiva y reconocible en la tienda. Para dar un toque de distinción y hacerlas fácilmente reconocibles, el final de bola está pintado en colores vintage clásicos de Fender, como el verde espuma de mar, graffiti, amarillo, azul lago o el rojo manzana. Ya no hace falta distinguir el calibre por el tacto, porque el código de color viene impreso en la bolsa interior.

He tenido la oportunidad de probar las nuevas cuerdas Fender 150 de Níquel Puro y las 250 de Acero Recubierto de Níquel, tanto en calibre fino (.009-.042) como normal (.010-.046). Las he montado en ocho guitarras similares, que sonaban bien tanto en modo eléctrico como acústico. Las guitarras que elegí fueron dos Telecaster, dos Stratocaster, dos Les Paul Standard y dos Charvel San Dimas con puente Floyd Rose. Las Telecaster y Les Paul estaban encordadas con un .010, y las Stratocaster y Charvel con un .009. Cada guitarra tenía un ajuste profesional, y utilicé un Fender Twin Reverb de finales de los 70 para obtener tonos limpios y un Marshall de 100 vatios de principios de los 70 para tonos más sucios. Nada de pedales. Sonido directo al ampli.

La primera impresión táctil una vez fuera del envoltorio es de gran suavidad, nada pegajosas ni grasientas, como si tuvieran un recubrimiento especial. Resulta fácil hacer estiramientos ( bendings), deslizar y tocar, y mantener el tono de afinado después de varios minutos de estiramientos. El proceso de afinado resulta más y más fácil, cuanto más tiempo estén las cuerdas en la guitarra.

He comenzado mi evaluación tocando unos acordes limpios y unos riffs con las Telecaster, comprobando primero las cualidades de las cuerdas de Níquel Puro, que tienen un tono cálido, equilibrado y neutro, que permite que la guitarra emita sus sonidos naturales. Se puede hacer la prueba combinando los agudos, medios y bajos según el sonido que más nos interese analizar. Decidí utilizar las cuerdas de Níquel Puro como referencia, y posteriormente compararlas con las de Acero Recubiertas de Níquel. Resultó que las primeras son más cálidas, y las segundas son más incisivas, más rompedoras, más sensibles a los movimientos de los dedos, y se hacen presentes con más intensidad que las de Níquel Puro. Las cuerdas de Acero recubiertas de Níquel son más apropiadas para una Telecaster y para las Stratocaster, cuando buscamos un estilo más agresivo, más cañero. Por supuesto, también hay que tener en cuenta otros elementos, como la configuración de las pastillas.

Para las Charvel prefiero las cuerdas de Acero Recubiertas de Níquel, sobre todo para tocar rock duro y líneas que se cuelen perfectamente entre la mezcla. El acero también recupera algunos de los armónicos que se pierden cuando la guitarra tiene un trémolo flotante, como en el caso de las guitarras con Floyd Rose. Las cuerdas de Níquel Puro crean un sonido rico y clásico, y las prefiero para tocas sonidos más limpios con la Charvel. Desde mi percepción, las cuerdas de Níquel Puro son más indicadas para las Les Pauls con tapa de arce flameado; yo prefiero los tonos más equilibrados que producen, que contrarrestan los tonos más mordidos  que generan estas guitarras. Sin embargo, en caso de estar usando la les Paul cuya respuesta de tonos es más apagada y necesita algo de chispa y definición en las notas, las cuerdas de Acero Recubiertas de Níquel serían sin duda las más adecuadas para equilibrar el rango de tonos, ya que realzan los armónicos y agudos.

Para probar la durabilidad de las cuerdas, las dejé montadas en cada guitarra durante una semana, y las fui escuchando sonar una y otra vez, para captar cualquier cambio que la degradación pudiera provocar en la tonalidad o el tacto. Comprobé que las cuerdas aguantaron muy bien toda la semana, manteniendo el tono y sin dar señales de fatiga, por la pérdida de brillo, o con un aspecto quebradizo. Se mantuvieron afinadas, cosa que comprobé cada vez que cogía esta guitarra. Es muy recomendable limpiar las cuerdas después de tocar, para eliminar el polvo y así alargar su vida útil.

Si lo tuyo es exprimir tu instrumento en busca de nuevos horizontes, las cuerdas deben convertirse en una cuestión de gran importancia para ti. Cada tipo de cuerda produce una paleta tonal característica, y sabiendo elegir la más adecuada, llegarás a perfilar el sonido que necesitas. Así que antes de embarcarte en cambios radicales de instrumento, opta por la solución más sencilla y económica, y prueba a cambiar las cuerdas que utilizas. Después de haber probado la gama de cuerdas Fender, estoy convencida de que encontrarás algún modelo que se adapte a tus gustos y forma de tocar y que hará que tu guitarra suene más a ti.

Artículo publicado por Lisa Sharken

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